
Que no quiero tus besos que no. Que me rompes la tempestad sin razón aparente y me inventas de otra manera. Fuera de lo que creías mi vida te preguntas qué hiciste mal. Nada de nada salvo comprarme con caricias de porcelana fina y cenas de vestido de gala. Nada salvo no pretender saltar y descubrir hasta donde llega el fin de la madriguera. Vete y no vuelvas si no es abierta de corazón y sincera. Vuelve y no te vayas si es que te quedas por siempre. La revedere.
A. Cleveland


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