miércoles, 3 de febrero de 2010

El hombre que camina


"Apareció de la nada y desapareció tan pronto como volvimos nuestras miradas hacia él. Con su paso acelerado, contenido en un gesto milenario que parecía hubiera existido desde antes de la humanidad misma, cruzó la plaza de Isabel II sorteando las obras y los taxis bajo la tenue luz de los focos y farolas. Poco o nada más sabré sobre su figura tantas veces avistada a lo largo del pasado salvo que su rumbo, norte-sur, terminará más allá del Puente de Segovia y Puerta de Toledo. Buena suerte compañero."

A. Cleveland