
Ruedas.
Anoche el mundo giraba más lento de lo normal. Apenas tenía que agarrarme a la cama para no salir despedido como de costumbre. Movimientos perpetuos, castigos divinos, rompecabezas interminables llenaban mi cabeza hasta casi hacerla estallar.Humo.
Lo intangible está cada vez más presente en mi vida. Empiezo a necesitar mecanismos y engranajes bien fuertes que sostengan mi movimiento. Ya casi no sé lo que puedo tocar y lo que no. He visto muchas personas desvanecerse al abrazarlas y otras tantas materializarse a mi lado sin avisar.
Respuestas.
Me obsesiono por contar con los demás. Trato de reconfortarme pensando que tengo los cables necesarios para salir de algún que otro aprieto... aunque sean uno o dos. La amistad de calidad ciertamente escasea.
Algas.
Hace poco soñaba que era un pez que, de noche, nadaba desde Antón Martín hasta el metro de Ópera. Subía por la calle Atocha a contracorriente, luego giraba a la derecha en en número uno y me precipitaba levemente hacia Sol. De allí hasta Ópera la corriente no era muy intensa pero me detenía a curiosear los salones de las casas a través de los balcones.
Nada.
a veces hay luz
bajo las farolas de Montera
y oscuridad en Gran Vía
entre tanto dios terrenal
cualquiera no se pide siete cervezas
deseando caer por una alcantarilla
lejos
lejos
del ruido y de las luces
queriendo encontrar un lugar
donde poder odiar sin ser molestado
y callar
por no querer nada que decir
que merezca la mierda
y confundir los términos fundamentales
que separan palabras inconexas
en mi cabeza
y gritar un poco
que nunca viene mal
y esperar









